A veces en éste país tenemos la cabeza tan metida en la tierra, como las avestruces, tan absortos en nuestra propia negación, que no vemos lo evidente, lo que está frente a nuestras narices claro como el agua. Y lo negamos, lo negamos y lo negamos hasta que nos lo creemos, pero los demás no lo ven, y no se lo creen, y con ello sólo conseguimos parecer gilipollas.
Y para ser sinceros, a gilipollas no nos gana nadie, los valencianos somos un buen ejemplo de ello, de la tozudez, y del orgullo, y de la cabezonería.
Y del mismo patrón parece estar cortado nuestro querido Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, que en su infinita sabiduría, y no conforme con alargar el Bachillerato de 2 a 3 años, con reducir la ESO de 4 a 3 años y perlas similares, ahora ha decidido autoconvencerse de que la fuga de cerebros que vive nuestro país, no es más que la vuelta a casa de jóvenes que para empezar, no son españoles de nacimiento. Que todos ésos jóvenes que dejan nuestro país buscando un futuro mejor, en realidad, son sólo nietos de españoles, o de exiliados, y que no se van de su propio país, sino que vuelven a casa.
Y una se pregunta si éste hombre vive debajo de una piedra (o en una piña debajo del mar, ya puestos) y se acaba de caer de un guindo, porque no hay manera humana posible de negar lo evidente: que miles de familias están desgajándose. Que sus hijos y nietos están dejando sus raíces atrás, yéndose a lo desconocido, con una maleta llena de sueños, títulos que se han costeado con esfuerzo y experiencia en miles de trabajos precarios que no les aportan nada.
Y toda ésta situación me entristece. Porque no es justo que para tener un futuro digno, no ya bueno, sino digno, tengas que abandonar tu país, tus raíces, tu familia y tus amigos.
Es verdad que es bueno salir al extranjero, te hace crecer como persona y te da una perspectiva nueva, y que tarde o temprano acabarás volviendo pero, ¿de verdad? teniendo un buen trabajo en otro país y con una vida ya hecha, ¿vas a volver a un sitio que no te quiso, para empezar, que te obligó a irte y cuyas condiciones no se van a asemejar a las que dejas atrás? la verdad es que no lo creo. Y si no lo creo en mi caso que no soy investigadora, lo creo aún menos en el caso de los miles de investigadores que han cogido sus bártulos y se han ido a hacer las américas europas.
En menos de dos semanas yo haré ése viaje, y que yo sepa, sr. Wert, mi doble nacionalidad es española e irakí, ninguna de las dos es inglesa, y no, no vuelvo a casa, como tampoco volvió a casa Miguel cuando se fue allí, ahora hace ya casi 7 meses.
Yo nací aquí, me he criado aquí, soy de aquí, así que, permítame decirle que sí, que la fuga de cerebros existe, que somos muchos y que vamos a acabar siendo legión (como Anonymus xD), y que me temo que a la hora de la verdad, no dispondrá de nosotros para levantar el país, y si no puede disponer de todos ésos jóvenes que ahora desprecia para hacerlo, ¿cómo piensan lograrlo?
Puede que alguien como yo no marque una diferencia, pero estoy segura que sí la podrían marcar ésos maestros, ésos médicos y enfermeros, ésos investigadores en biología, en informática o en cualquier otra disciplina, y a la hora de la verdad, los habrán perdido. Habrán invertido en ellos pero quien se beneficia no es éste país, sino sus vecinos.
Sólo espero que no sea demasiado tarde cuando se den cuenta del problema, porque me temo que cuando se llega tarde y el enfermo está terminal, ya no hay solución a la enfermedad.
P.D. Lucas, en Sindicando, escribió ayer un post la mar de esclarecedor y ejemplificador sobre el tema.











