En nuestra sociedad, y en nuestro país, tenemos un gran problema. Todos los que no piensan como nosotros son nuestros enemigos, aquellos que no profesan nuestra fé son ignorantes a los que evangelizar, todas las personas que actúan según principios que no compartimos son personas horribles que no saben qué están haciendo y todos los que no comparten nuestros gustos son unos ignorantes. Nos gusta dominar al otro, absorberlo a nuestras creencias, nuestros principios y nuestros valores, no aceptamos que se salgan de lo que consideramos normal o ético o moralmente correcto, y en lugar de aceptarles, de promover la pluralidad, solemos demonizarles, criticarles y sobretodo, intentar cambiarles como si nos fuese la vida en ello.
Nadie está libre de pecado, yo la primera, ni siquiera la persona más altruista del mundo, porque siempre, en el fondo, hay un resquicio de ésos sentimientos, que estará presente y se escapará de nuestras manos.
Actualmente, en la sociedad que vivimos, con la gente que nos gobierna, parece que todo lo anterior se esté acuciando aún más. Si la gente reivindica sus derechos, son unos perroflautas anti-sistema, si mantiene sus convicciones y no se deja amedrentar, quiere romper España y si se quiere hacer justicia, sólo se pretende reabrir “viejas” heridas.
Lo que la gente no piensa, es que NADIE tenemos el control sobre la vida del otro, sobre sus sentimientos, pensamientos y acciones. No podemos obligar a los demás a actuar como nosotros lo haríamos porque nadie tenemos la verdad absoluta en nuestras manos. Hay muchos puntos de vista, múltiples experiencias que nos marcan y nos hacen como somos y nunca habrá dos personas iguales. Pero eso es lo bonito, que todos seamos distintos, que podamos hablar y actuar como mejor consideremos, y sobretodo, que todo el mundo tenga al alcance de su mano la posibilidad de luchar por lo que cree.
Ésta tarde, las capitales de provincia y muchos otros municipios de todo el país, verán una Marea Violeta va a recorrerlas. Miles de mujeres y hombres, marchando por algo que veo justo, y es no dejar que los recortes en políticas de igualdad se lleven a cabo. Plantar cara para que muchos derechos que se han ganado los últimos años no desaparezcan y caigan en saco roto. Porque la solución no es volver al pasado, a controlar la vida de los demás y a decidir por ellos, sino a aceptarles tal y como son y dejarles decidir.
Una de la reivindicaciones, precisamente, es sobre la Ley del Aborto. Se dice, se cuenta, se rumorea, que se quiere dinamitar el cambio de legislación de hace un par de años, pero no para mejorarla, sino para coartarla. Y es hipócrita, y contraproducente, y sinceramente, es de locos. Porque se puede estar o no de acuerdo, pero es de locos que tengamos que plegarnos a los deseos de unos cuántos, que controlen nuestra vida y nuestro cuerpo, máxime cuando muchos de ellos, defensores de la vida, predican con el “haz lo que digo pero no lo que hago”, y volaban a otros países o pagaban bajo mano para llevarlo a cabo.
Lo bonito de la democracia, de la libertad y de los derechos, es poder ejercerlos sin presión alguna. Que estén a tu disposición, que puedas recurrir a ellos si los necesitas o que no lo hagas si no quieres, pero que tengas la opción. Porque todos merecemos elegir nuestra vida y decidir sobre ella, y nadie tiene derecho (ni mucho menos el deber) de elegir por nosotros o decidir qué debemos o no hacer, y sobretodo, qué es correcto o no lo es y tratar de imponerlo a los demás.
P.D. Las movilizaciones de la Marea Violeta comenzarán a las 7.30 de la tarde en los puntos indicados para cada ciudad y municipio, podéis consultarlos en Facebook.
En Valencia tendrá lugar en la Plaza del Ayuntamiento.












