Hace casi una semana que publiqué el post Viejos conocidos y nuevos encuentros, y me siento como si hubiera abierto la Caja de Pandora, porque de repente, he ido encontrándome a tanta gente especial que ha significado tantas cosas en mi vida, y a la que hacía tanto que no veía, que todavía no me lo creo.
Y ése post, escrito por y para una persona en concreto, a la vez puede aplicarse a todos ellos. Porque ella, Ra, sigue siendo mi Pai, mi Raquel. Y porque a pesar de los años seguía teniendo la misma mirada brillante, la misma sonrisa, y seguía siendo la misma chiquilla pizpireta que nos arrastraba a todas partes, con quien nos colamos en el Cementerio Protestante Británico una noche de luna brillante y con quien compartimos risas, viajes y locuras varias.
Y porque él, Raiss, sigue siendo mi Raiss, mi Pedro, al que quiero como a un hermano mayor. Y porque a pesar de los años, sigue afrontándolo todo con una sonrisa y ésa chispa en la mirada, como cuando compartíamos confidencias y salíamos a cenar con los demás, como cuando me animaba a seguir siendo yo, a no rendirme y sobretodo, a continuar pasase lo que pasase.
Y entonces te das cuenta que cuando tienes gente como ellos alrededor, con quien sigues sintiéndote a gusto como si hiciese unos días, y no unos años, que no os véis, que eres realmente afortunada, porque mucha otra gente ha ido entrando en tu vida, y se ha convertido también en pieza clave y especial, pero eso no significa que hayas perdido a otras piezas clave. Y eres afortunada porque se te ha dado la oportunidad de recuperarlas como si no hubiese pasado el tiempo, porque la confianza y la comodidad siguen ahí, y porque a veces sucede lo contrario, y ésa persona, otrora tu mejor amigo, se ha convertido en un desconocido.

Por eso últimamente me he dado cuenta de lo afortunada que soy, a pesar de todo, porque tengo una pareja maravillosa, y tengo amigos fantásticos que acuden a una llamada (gran noche, Pako) y encima, como si eso no fuese suficiente, vuelvo a tener junto a mí a ésas personas, que han hecho que todo sea doblemente especial porque después de 7, 8 o 10 años, podéis volver a pasar horas hablando de todo y de nada, que seguís siendo vosotros.
Y sólo puedo dar las gracias, porque mi vida está llena de grandes personas que la iluminan y me hacen mejor persona sólo por estar ahí.