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La “Saga de Harry Dresden” son un conjunto de 13 novelas escritas por Jim Butcher, un escritor norteamericano, que tratan sobre Harry Dresden, mago e investigador privado, y los casos que van encargándole y que él debe resolver, mientras se le complica (una y otra y otra vez) la vida.

Harry Dresden

Harry desciende de una larga estirpe de magos (aunque su padre no lo era) prominentes en su sociedad, pero malvive alquilando sus servicios al mejor postor o ayudando a la policía cuando se encuentran algún caso especial. Todo ello mientras hace malabares para que, a pesar de inmiscuirse con poderes superiores, él no acabe muy jodido por ello.
A todo esto hay que sumarle un Consejo Supremo de Magos (el Consejo Blanco) bastante puñetero, varias cortes de vampiros, demonios, fantasmas, novatos que meten la pata, polis exasperantes, hombres lobo, un mundo espiritual dominado por las Hadas (y que dan mucho mucho miedo), como su madrina, y varios secundarios más, cada uno más diferente del anterior, que aportan un toque especial a la historia. Como Susan, periodista de lo oculto, o Caballero Johnny Marcone, un capo de la mafia que se cruzará en el camino de Dresden más de una vez.

Harry Dresden

De entrada, si decimos que Harry es mago, que carga un pasado difícil, que tiene un mentor y que desciende de una larga estirpe de magos, puede parecer que estamos hablando de Harry Potter, pero nada más lejos de la verdad. Para empezar, Dresden vive en Chicago y toda la trama de los libros se desarrolla en nuestro mundo, donde viven y confluyen todos los poderes de los que antes os hablaba.
Además Dresden es un treintañero un poco chapado a la antigua, que no viste capas y sombreros picudos sino vaqueros e incluso chándal con botas de montaña, y que desde luego, y a pesar de ser famoso en el mundillo, no lo es por algo bueno. Y lo más importante, su magia es completamente distinta. Utiliza objetos para poder canalizarla (como un stick de hockey), pero no la necesita para hacer hechizos, pócimas o rituales.

Personalmente, el mundo de Dresden (que no deja de ser el nuestro, al fin y al cabo), me resulta infinitamente más interesante, peligroso y diferente que el de Harry Potter, y además, mucho más divertido, emocionante y sobretodo real. Precisamente por eso, porque no se basa en una sociedad apartada, que nada tiene que ver con la nuestra, lo parece mucho más.

La primera vez que me topé con Harry Dresden” fue en el piloto de su adaptación a televisión, una serie de 12 episodios, producida por Nicolas Cage, y emitida en Syfy en 2007, que al final, y tras acabar la 1ª temporada, fue cancelada y dejada un poco a medias, dejando a los fans con un palmo de narices.

The Dresden Files

En la imagen, Dresden, Murphy, la agente de policia, Bob y Morgan


A pesar de ello, desde que vi el piloto, me enganchó la historia. Me engancharon la trama, los secundarios, Harry, con su carácter caballeresco y heróico, incluso contra su voluntad y hasta el extremo, y sobretodo, el mundo donde se desarrollaba la historia.
Mientras duró la emisión era nuestra cita semanal ineludible con el bittorrent, y nos mantenía pegados al sofá hasta que acababa el episodio y nos quedabámos con ganas de ver el siguiente ya.
Por eso, cuando acabamos de ver el capítulo 12 y nos enteramos que cancelaban la serie, me decidí a buscar los libros aquí en España. Y afortunadamente para mí, La Factoría acababa de publicar el 1º, “Tormenta”, que me duró apenas un par de días.

En principio, el piloto arrancaba con éste primer libro como base de la trama, manteniendo muchos detalles y personajes tal y como se encontraban en él, pero posteriormente se editó y se modificaron gran parte de los detalles relacionados con los secundarios, sus relaciones y el propio Harry, aunque no tanto la historia. Eso convirtió la serie en una especie de extensión de los libros, en el mismo mundo, pero a la vez completamente distinto y diferente.
Me gustó especialmente la serie, aunque si he de ser sincera, los libros me han gustado mucho más. Creo que están mejor desarrolladas algunas cosas (algo comprensible, el espacio no es el mismo), y el Dresdenuniverso parece algo más rico y completo que en la serie. A pesar de todo, creo que se hizo un gran trabajo de adaptación y se logró que no pareciese que estuviese coja o cogida con pinzas, como pasa con otras adaptaciones.

Pero en el Dresdenuniverso no sólo existen las novelas originales y la serie de televisión, también hay un juego de rol, multitud de cuentos cortos, un breve spin-off en forma de novela corta protagonizado por Thomas Raith (un vampiro de la Corte Blanca y que parece tener muchas cosas en común con Dresden) e incluso una serie de novelas gráficas aprobadas y coadaptadas por el propio Butcher que abarcan toda la historia original.

The Dresden Files Comic

Imagen del primer tomo de las novelas graficas, llamado Tormenta, igual que el libro

En Internet se pueden encontrar webs de fans y artículos sobre Dresden en todas sus versiones, y en deviantART hay un grupo donde la gente crea sus creaciones sobre Dresden, una de ellas es ésta, y me ha encantado :)

Por último, sólo recordaros que cuando nadie pueda ayudaros, llamadle. Es el único mago en la guía de teléfonos ;)

Tarjeta de Dresden

Este verano, entre teorías motivacionales, requisitos de un plan de formación y mucho mucho calor, terminé de leer “Wicked: Memorias de una Bruja Mala“, una revisión de Gregory Maguire a la vida de la Malvada Bruja del Oeste, esa que en su enfado porque le hubiese arrebatado un zapato, Dorothy castigó con un cubo de agua que la evaporó.

WickedLo cierto es que la primera vez que vi este libro en FNAC me pareció lo suficientemente interesante como para plantearme leerlo en alguna ocasión, pero no tanto como para comprarlo. Y siguió sucediendo así hasta que una vez terminado el volumen 5 de “La Saga de Dresden” y sin nada más interesante en el horizonte, mi pequeña y abarrotada librería personal se vió ampliada con Wicked y su secuela, “Hijo de Bruja“.

Tras leerlo sólo puedo decir que adoro a Elphaba, tanto que ahora Fabala ya no me parece un nombre tan ridículo (tal vez lo veía así porque la Fabala de Astérix y Obélix me parecía ridícula, quién sabe), e incluso me gusta más Dorothy de lo que me gustaba en El Mago de Oz, porque ahora ya no es esa niña que cree que porque a una le llamen “Malvada Bruja” signifique necesariamente que sea malvada, sino que es una niña arrepentida de haberle caído encima a una pobre mujer (que sí, era un poco retorcida y algo cruel) y quiere recibir el perdón de la otra tan malvada bruja.

Elphaba es un personaje increíble, en serio. A veces deseas darle escobazos hasta que recobre la cordura, pero otras quieres abrazarla y hacerle olvidar que es verde y que no es culpa suya serlo, por mucho que Frex disimuladamente lo mencione, una y otra vez, como cuando mencionamos algo que no queremos que sea olvidado, sin darnos cuenta de los efectos que causamos.
Adoro a Elphaba porque en algún momento todos nos hemos sentido “Elphaba”, olvidados en favor de la pequeña Nessarose o utilizados por Pfannee, incluso enfadados y hastíados de Avaric, porque al fin y al cabo, sus intenciones, aunque se lleven a cabo mediante medios retorcidos, son, cuánto menos, nobles, y porque, como dice el resumen del libro, es difícil ser la mala de la película.

Respecto al Mago de Oz sólo diré que le acabas odiando. Y realmente, una vez terminas de leer, no sólo le odias por el libro que tienes en las manos, sino porque si lo piensas bien, siempre hubo algo raro en él, en todas las películas, en el libro original… Siempre. No era un extravagante hombrecillo inofensivo como todos lo recordamos. Y precisamente, además de Elphaba, es por eso que me ha gustado tanto Wicked, porque te presenta la otra cara de la moneda, te da otras opciones y te hace darte cuenta de la escala de grises.
Nada es blanco ni negro, y aunque acabas deseando que el final fuera otro, no puedes pensar que a pesar de todo es un buen final, aunque sea el debido porque al fin y al cabo ésto no deja de ser un spin-off, y que gracias a él puedes ver no sólo alivio cuando la pequeña Dorothy vuelve a casa, sino alivio de que el Mago de Oz se vaya también.

Son of a WitchPuede que sea precisamente por ese final, esa ducha involuntaria, al principio descrita como ira, aquí descrita como intento de salvación, que se congenie con Elphaba, cuando originalmente no podías menos que pensar “¡¡muerte a la bruja!!”, pero por mi parte sólo puede seguir pensando que la adoro, y que menos mal que ese día el libro me llamó para que lo incorporara a mi biblioteca y sobretodo lo leyera, porque se ha convertido en un favorito.

Desgraciadamente, acto seguido leí su continuación, “Hijo de Bruja” y me quedé un poco fría. Es interesante, ver cómo siguen tantos personajes, viajar con ellos a lo largo de situaciones extrañas, coincidencias y sobretodo, ahondar más en el Mundo de Oz, pero Liir no es Elphaba, y no consigue engancharte tanto como ella sí lo hacía.
Como decía, es interesante, pero te encuentras en una historia que avanza a trompicones. Una vez avanzas tres pasos para al momento siguiente volver atrás dos y después empezar a dar vueltas. Al contrario que con Elphaba, y a pesar de haber un hilo conductor, la historia no se transforma en un viaje, sino en las fotografías hechas en su recuerdo.