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No hay otra explicación a cómo están sucediéndose los acontecimientos en éste país de pandereta.
Los corruptos quedan en la calle, un familiar del Rey sigue viviendo a todo tren habiendo robado y engañado con toda su cara dura, la policía que debe Proteger y Servir se revuelve contra aquellos a los que debe aplicar su lema, el gobierno que debería ser del pueblo y para el pueblo, no sólo no lo toma en consideración sino que se ríe en su cara mientras aprueba medidas y medidas que van a hundirle más en la miseria, los estudiantes se congelan de frío en los barracones donde dan clase porque no tienen dinero mientras se sacan helicópteros a la calle para frenar la lucha por sus derechos, gente inocente es detenida y golpeada, no ya por manifestarse, sino por coincidir que pasea por el mismo lugar donde tiene lugar la manifestación, y para rematar, una panda de chupópteros llamada CEOE, va lanzando sugerencias acá y allá, con una sonrisa depredadora en los labios a éste gobierno de marionetas, que únicamente representa a los ricos, a los poderosos y a los nietos de ésos nacionales que se sintieron perdidos cuando murió su líder y que decidieron cambiar de chaqueta cuando en lugar de poner las cosas en su sitio para sanar y cicatrizar heridas, se decidió perdonar todo lo acontecido hasta la fecha.

Nos hemos vuelto locos, porque si no, no entiendo qué está pasando últimamente en ésta ciudad que es la mía, que amo y de la que me siento orgullosa a pesar de todo.
No entiendo qué está pasando en éste país para que volvamos a retroceder como los cangrejos, no 5 o 10 años atrás, sino a una de las épocas más oscuras de nuestra historia.
No entiendo que está pasando con la gente que nos gobierna, la gente que nos rodea y en definitiva, con todos nuestros vecinos, que permite que se sigan cometiendo ataques tras ataques a nuestros derechos, nuestra dignidad y nuestra libertad, sin abrir la boca y agachando la cabeza.

Debemos quitarnos de encima ésta mentalidad de pobres que venimos arrastrando desde hace tanto tiempo, ésta mentalidad que nos impele a obedecer al señor con los ojos cerrados y a agradecer que nos mate de hambre por una miseria de trabajo porque si no, podría estrangularnos sin él, a callar y aguantar porque podría ser peor y al menos tenemos trabajo.
Es momento de plantarse, de decir que ya basta, que no somos perros, no somos una propiedad, sino que somos personas, con derechos y libertades como todos, y que no vamos a permitir que sigan jugando con nosotros. Porque valemos lo mismo, seamos ricos o pobres y sea nuestro abuelo el Generalísimo o Perico de los Palotes. Valemos lo mismo y nos merecemos lo mismo, y éso incluye una buena educación y una buena sanidad.

Estoy harta de ésta mierda, harta de los abusos, de la corrupción y de lo borregos que somos en éste país, pero todo ésto acabará explotando, y entonces, las cosas serán peores de como serían si se hubieran solucionado antes.
A pesar de todo, no podemos rendirnos, porque sus acciones están ocasionadas y teñidas por el miedo, porque les damos miedo, porque realmente, aunque no lo veamos, el poder está en nuestras manos, y éso, les aterra.
Porque llegará el día en que no sólo una parte de la sociedad, sino toda ella en bloque, despierte y diga Basta ya.

En nuestra sociedad, y en nuestro país, tenemos un gran problema. Todos los que no piensan como nosotros son nuestros enemigos, aquellos que no profesan nuestra fé son ignorantes a los que evangelizar, todas las personas que actúan según principios que no compartimos son personas horribles que no saben qué están haciendo y todos los que no comparten nuestros gustos son unos ignorantes. Nos gusta dominar al otro, absorberlo a nuestras creencias, nuestros principios y nuestros valores, no aceptamos que se salgan de lo que consideramos normal o ético o moralmente correcto, y en lugar de aceptarles, de promover la pluralidad, solemos demonizarles, criticarles y sobretodo, intentar cambiarles como si nos fuese la vida en ello.
Nadie está libre de pecado, yo la primera, ni siquiera la persona más altruista del mundo, porque siempre, en el fondo, hay un resquicio de ésos sentimientos, que estará presente y se escapará de nuestras manos.

Actualmente, en la sociedad que vivimos, con la gente que nos gobierna, parece que todo lo anterior se esté acuciando aún más. Si la gente reivindica sus derechos, son unos perroflautas anti-sistema, si mantiene sus convicciones y no se deja amedrentar, quiere romper España y si se quiere hacer justicia, sólo se pretende reabrir “viejas” heridas.
Lo que la gente no piensa, es que NADIE tenemos el control sobre la vida del otro, sobre sus sentimientos, pensamientos y acciones. No podemos obligar a los demás a actuar como nosotros lo haríamos porque nadie tenemos la verdad absoluta en nuestras manos. Hay muchos puntos de vista, múltiples experiencias que nos marcan y nos hacen como somos y nunca habrá dos personas iguales. Pero eso es lo bonito, que todos seamos distintos, que podamos hablar y actuar como mejor consideremos, y sobretodo, que todo el mundo tenga al alcance de su mano la posibilidad de luchar por lo que cree.

Ésta tarde, las capitales de provincia y muchos otros municipios de todo el país, verán una Marea Violeta va a recorrerlas. Miles de mujeres y hombres, marchando por algo que veo justo, y es no dejar que los recortes en políticas de igualdad se lleven a cabo. Plantar cara para que muchos derechos que se han ganado los últimos años no desaparezcan y caigan en saco roto. Porque la solución no es volver al pasado, a controlar la vida de los demás y a decidir por ellos, sino a aceptarles tal y como son y dejarles decidir.

Una de la reivindicaciones, precisamente, es sobre la Ley del Aborto. Se dice, se cuenta, se rumorea, que se quiere dinamitar el cambio de legislación de hace un par de años, pero no para mejorarla, sino para coartarla. Y es hipócrita, y contraproducente, y sinceramente, es de locos. Porque se puede estar o no de acuerdo, pero es de locos que tengamos que plegarnos a los deseos de unos cuántos, que controlen nuestra vida y nuestro cuerpo, máxime cuando muchos de ellos, defensores de la vida, predican con el “haz lo que digo pero no lo que hago”, y volaban a otros países o pagaban bajo mano para llevarlo a cabo.
Lo bonito de la democracia, de la libertad y de los derechos, es poder ejercerlos sin presión alguna. Que estén a tu disposición, que puedas recurrir a ellos si los necesitas o que no lo hagas si no quieres, pero que tengas la opción. Porque todos merecemos elegir nuestra vida y decidir sobre ella, y nadie tiene derecho (ni mucho menos el deber) de elegir por nosotros o decidir qué debemos o no hacer, y sobretodo, qué es correcto o no lo es y tratar de imponerlo a los demás.

P.D. Las movilizaciones de la Marea Violeta comenzarán a las 7.30 de la tarde en los puntos indicados para cada ciudad y municipio, podéis consultarlos en Facebook.
En Valencia tendrá lugar en la Plaza del Ayuntamiento.