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Hoy quería publicar la primera parte del balance del Congreso, pero desde que ayer me enteré de lo que éste sujeto ha escrito en su nuevo libro, sólo me han entrado ganas de unirme a esas “cabeceras mediáticas de un determinado signo ideológico” que menciona el susodicho en su blog, y a toda esa otra gente que mediante Facebook u otros medios han manifestado su repulsa contra éste personaje.

Porque ya no puedo llamar señor a alguien como él. No puedo llamar señor a alguien como él porque sólo se merece que le llamen pedófilo, pederasta y sobretodo, criminal.
No me importa que el crimen haya prescrito, que él pida disculpas diciendo que todo se ha exagerado y sólo fueron unos besos, porque al fin y al cabo, eran niñas, a pesar de todo, y porque igualmente, a pesar de, según él, haber sido sólo unos besos (debo revisar mi diccionario, a mí por trajinar me viene otra cosa), las llama putas, zorritas, y demás lindezas.

Éste tipejo me caía medianamente bien cuando conducía un programa en La 2. Algo pedante, pero a veces era interesante. Luego fue decayendo hasta que llegó a Telemadrid y me di cuenta de cuán equivocada estaba con él. Ahí fue cuando me di cuenta de que en realidad, además de ser pedante, era engreído, imbécil y sobretodo, con un ego más grande que Australia.

Lo que no entiendo es cómo haya gente que le defienda diciendo que su libro es mera “literatura”, y su mujer, tras saber qué ha hecho, no le haya pedido el divorcio y le haya echado de casa. Porque lo que se merece, que es estar en la cárcel, desgraciadamente ya no es posible.
Y no me importa que él diga que estaban en edad de consentir, siguen siendo niñas de 13 frente a un adulto, supuestamente responsable y cabal que podría haber sido su padre.

Dicho todo ésto, sólo puedo acabar diciendo lo repulsivo e indignante que me parece toda ésta situación, y no sólo por lo que él ha hecho, que es una monstruosidad, sino por todo su entorno, que no se le ha echado encima para dejarle las cosas claras, ni se muestran en contra de todo ésto, como si no hubiese hecho nada.

Fernando Sánchez Dragó, es usted un sinvergüenza asqueroso.

P.D. Los comentarios que le están dejando en su blog no tienen precio, un aplauso para todos ellos, me ha gustado especialmente el de una niña que ha firmado con “zorrita de 13 años” tras su nombre.

P.D. II. Por si no queda claro, una cosa es una NOVELA y otra muy distinta, una HISTORIA REAL. La historia de éste sinvergüenza no es la historia de la Lolita de Nabokov, sino la de un depravado.