El sábado pasado, en lo que parece va a instaurarse como tradición, volvimos a ir al cine para ver una peli que se estrena con varios meses de retraso, y que dudo que dure mucho más en pantalla: Scott Pilgrim contra el Mundo, una adaptación a cine de una serie de seis novelas gráficas de un artista canadiense.
Scott es un chaval de 22 años, que tiene un grupo de música y que a mí me pareció un tanto pringao, que todavía anda arrastrando la ruptura con su ex un año atrás mientras sale con una colegiala 5 años menor.
Todo parece ir… normal (todo lo normal que puede ir con una novia un poco niña y con quién lo máximo ha sido cogerle la mano y viviendo en una habitación minúscula con un amigo gay con quién además, compartes cama), hasta que se cruza, por primera vez con Ramona, una chica de pelo rosa, que va en patines y de la que dicen un montón de cosas increíbles.
Tras un período de acosador bastante gracioso, empiezan a salir juntos y Scott empieza a recibir la visita de los ex-novios (y ex-novia) de Ramona, que le retan a duelo porque no pueden permitir que salga con ella.
Entonces es cuando empieza lo bueno, porque el amigo gay (Kieran Culkin, hermano de ese juguete roto que protagonizó la saga “Solo en casa“) es divertido pero demasiado cliché, mientras que los ex-novi@s, a fuerza de estar exagerados, son lo realmente hilarante de la película.
Los que más me gustaron, sin duda fueron el hindú, el músico vegano (¡patrulla vegana!) y Lee, el que se parece a Lobezno.
Además de los ex de Ramona, hay otros momentos muy divertidos, pero la verdad es que Ramona y su historia con Scott no terminó de engancharme, de hecho, a veces me resultaba un tanto pesada, sobretodo porque ella no me parecía tan carismática, ni su historia tan interesante.
A pesar de todo, te hace pasar un buen rato, y siempre tienen sus puntos las luchas de Scott y los ex ;)









